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Posted by : admin | On : 23 diciembre 2011

Hoy se lo contaba a Fabián, y el recuerdo habilita de nuevo emociones dormidas.

Yo elegí cambiar las circunstancias de forma controlada, despojándome de las rutinas y los compromisos. Como el guerrero que da por acabada su lucha y se quita la coraza que lo protege. Esa que me hacía influyente, recubierta de su capa de ego, por supuesto.

Quitarme cada pieza era recuperar el contacto con sentidos dormidos, era sentir indefenso de nuevo el calor de la cercanía, sentir las caricias frescas de un futuro libre, por elegir, por andar.

Quitarme le casco, me abría a la visión, a la conciencia de otras perspectivas.

Más humilde, expuesto, desnudo, se abría un nuevo camino que dura ya dos años. Y me seduce el futuro, con los retos, aunque duelan las piedras del suelo, pase frio por las noches y me arañen las zarzas. Con cada dolor me conozco y me hago más fuerte.

¡Sigo caminando!