En Valencia la policía golpea a chavales de instituto que protestan, en la televisión los políticos de turno socavan nuestra confianza justificando medidas que hace solo unas semanas desprestigiaban, los títeres de la información siguen leyendo el guión de la parálisis y el lamento, bajo una pancarta claman mudos victimas de miedo por lo que han perdido, ella me dice que no pregunta a sus hijos parados, que no sabe qué decirles, llora porque no tiene para pagar y la administración exige pero no compensa lo que le debe, se muere de vergüenza cada vez que vuelve a casa y su mujer le pregunta y mira a sus hijos y la garganta se amarga… podría seguir registrando lo que me encuentro cada día, una realidad para la que me he ido inmunizando, que no me afecta en mi rutina guiada por la meta que me llena de ilusión,… aunque todo esto me duele porque está creciendo algo que no me gusta.
Con cada actitud vamos alimentando un monstruo que a muchos los está comiendo por dentro, y castrados, llenos de rabia, agotan una paciencia, un respeto, un amor propio,… eso bueno que nos enseñaron nuestros mayores cada día con su ejemplo, trabajando incansables por el prometedor futuro de sus hijos, nosotros.
Leía en Twitter una reflexión de Enrique De Mulder: “Estamos demasiado atados a lo que fuimos y no atentos a lo que debemos ser como país para competir en un mundo nuevo, nos guste más ó menos.”
Si no actuamos pronto, todos siendo cómplices, estaremos siguiendo un siniestro guión, de público cómodo y torpe, con políticos sordos, ciegos, y de miserables avariciosos en el escenario. Aceptemos la realidad, las nuevas reglas, y juguemos con todo nuestro talento, no para autodestruirnos, sino para ponernos en valor, para creer, recuperemos el valor y la humildad de nuestros padres y abuelos. Salgamos al escenario a interpretar nuestro mejor papel.











“Cuando las empresas comienzan a utilizar los medios sociales no hay peor acción que no hacer ninguna, que ser invisibles. Si se forma parte de la conversación en las Redes Sociales se puede saber qué se está diciendo de la empresa, sea bueno ó malo, pero si nadie habla, no se pueden identificar las oportunidades que estos medios pueden suponer para la empresa”.